El cuatro de octubre de 1951 en el ala de negros del Hospital de Baltimore, en Estados Unidos, mor铆a de un c谩ncer de 煤tero Henrietta Lacks, de 31 a帽os. El mismo d铆a, el investigador George Gey anunciaba que por primera vez en la historia se hab铆a conseguido mantener en cultivo continuo un tejido tumoral humano, la primera l铆nea celular inmortal. Blandiendo ante las c谩maras de televisi贸n un vial de esas c茅lulas, pronunci贸 el nombre con el que hab铆a bautizado su descubrimiento: c茅lulas HeLa.
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Pocas horas antes, un joven residente de ginecolog铆a del hospital hab铆a entregado al doctor Gey una muestra de tejido tumoral de la joven Lacks que hab铆a sido utilizado para una biopsia. Gey consigui贸 mantener vivas las c茅lulas. S贸lo muchos a帽os despu茅s se supo que su nombre era un secreto homenaje a la mujer que las hab铆a donado.
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Pero desde aquel d铆a las c茅lulas HeLa empezaron un recorrido por los laboratorios de todo el mundo. Se cultivaron, se multiplicaron y se distribuyeron, convirti茅ndose en la base de la experimentaci贸n celular que llev贸 a vacunas como la de la polio o avances fundamentales en la investigaci贸n del c谩ncer.
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Actualmente, la medicina聽 elimina la mayor parte de los tejidos utilizados en biopsias, cuando no se cuenta con el consentimiento informado del paciente para que sean almacenados en un biobanco. La Fundaci贸n Sandra Ibarra, la Red Tem谩tica de Investigaci贸n Cooperativa en C谩ncer y la Fundaci贸n para la Investigaci贸n del C谩ncer de la Universidad de Salamanca ponemos en marcha una campa帽a cuyo objetivo es cambiar esa situaci贸n.
Evocando la historia de Henrietta, queremos llamar a la conciencia de la poblaci贸n sobre los derechos que le asisten y sobre la importancia de no desaprovechar las posibilidades de utilizaci贸n de las muestras que ahora se pierden en muchas ocasiones por el desconocimiento de estos servicios destinados a la investigaci贸n y a la mejora de enfermedades como el c谩ncer.